11 Noviembre 2005
Hoy
Tengo demasiadas cosas que hacer...
Soy un poco soñadora, con una pizca de locura que hace más linda la vida...a veces resulto ser mental ,racional;trato de buscar la razón al sin razón...simple, complejo...suma y apremia
Trato de nunca arrepentirme de lo que hago, de lo que digo...
Lo que soy se lo debo a mi pasado, a sus historias y a sus histerias, a las dudas y aciertos, a lo concreto y a lo abstracto pero, sin embargo, aún hay cosas que debo sanar sola y no me gustaría hacerle daño a nadie, algo parecido a no hacer al otro aquello que no te gustaría que te hicieran...que quiero decir con ello? sólo que las cosas no se deben apurar... hay que esperar y aceptar.
Hoy cargo tranquila el peso de las palabras que dije, y si bien tengo el descaro de ser consciente de lo que soy y para donde voy, soy causa del efecto que fui, con todas las historias y desventuras... soy un ovillo y tengo muchos nudos que desatar.
Para mí hay algo importante y que trato de practicar a diario, es una lección que aprendí hace algunos años durante sesiones de acupuntura; durante sesiones destinadas a sanar el cuerpo y engrandecer el espíritu por medio de agujas que se clavaban hasta el alma y luego esparcían su energía, ordenándola para seguir en el día a día.
La lección no es difícil, pero para entenderla hay que estar dispuesto a aceptar y no a esperar, ya que si bien lo desconocido representa el camino del karma, la suma de las acciones y sus consecuencias, así como las lecciones que se aprehenden en esta vida, enseñan que las deudas viejas de karma cambian y se transmutan cuando la persona cambia y se transmuta...en aquella etapa estoy.
Una vez leí que cuatro abrazos diarios son los que necesita cada persona para sobrevivir, ocho para mantenerse en pie, doce para crecer...un abrazo no requiere gran infraestructura y normalmente está hecho de palabras y es portátil... interesante.
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